Solo por escribir

Es interesante lo que uno hace, cuando no se tiene otra cosa que hacer. No puedo dejar de escribir, y lo comparto con todos ustedes :)
Mostrando entradas con la etiqueta tristeza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tristeza. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de octubre de 2018

Del poema 20


Recostado sobre el pasto, sin que el rocío de la noche mengüe su debilitado amor nostálgico, Pablo observa la inmensidad del cielo impregnado de estrellas. Como en un verso, equipara las rimas con el lejano fulgor celeste. Quiere escribir ese verso, ese triste verso pero no lo hace, aunque podría.

Rodeado de una oscuridad apenas derrotada por el brillo estelar, a Pablo lo atacan recuerdos de un amor pretérito. Todos los recuerdos convergen hacinados: sus ojos, sus besos, los suspiros al oído y la soledad; el sentir sólo un espacio vacío tras su ausencia.

Oye los ruidos de la noche. El susurro del viento se asemeja a ella cuando canta. Cierra los parpados, los aprieta, al abrirlos su mirada intempestiva la busca, no la encuentra pero la busca. Su cuerpo se estremece y se reprocha por haberla perdido; por permitir que comparta con otro, noches como ésta. Como él alguna vez, alguien más disfrutará sus besos, escuchará su voz y tocará su cuerpo.

Con el alma entristecida, se repite que la quiere e intenta convencerse de ella también a él; aunque sea a veces. Derrotado, piensa en ese último verso, ese triste verso que podría escribir a pesar de dolor, a pesar de tan corto amor, y tan largo olvido.



Alfredo Martínez Pizano


miércoles, 8 de agosto de 2018

Está por llegar

─Ahí están otra vez, felices e ingenuos─ comentó el gordo Zúñiga a su secretario, mientras observaban el alboroto a través de la ventana.

─Este clima es horrible, no sé cómo la gente se puede llenar de esperanza─ repetía con trémula voz.

En las calles se sentía júbilo por el año venidero. Sabían (o pensaban), que la vida se renueva y que para cada nuevo año hay una nueva oportunidad.

Pero no era así para el gordo Zúñiga. En medio de la algarabía, él solo pensaba en los seis meses de vida que le auguró el médico cinco meses atrás.

Ese invierno será el último para él.


Alfredo Martínez Pizano

sábado, 9 de noviembre de 2013

De las cosas que te dije cuando estabas dormida

Ya no me escuchas ni me reclamas el silencio,
ya no me hablas ni me echas de menos.
No me abrazas ni me besas, parece que no es cierto…
ahora duermes, te veo y te siento.

Pero no esperaba que fuera así ni de esta manera.
Estoy contigo, como si no estuviera.
Te hablo de mi sentir, acaricio tu pelo;
Me acerco a ti, despacio y en silencio;
sin querer acaricio tu sexo,
busco tu boca, oscuro y en silencio.

La noche calla y nuestra cama habla; tú, duermes.
Y te digo que mi vida sin ti no es la misma,
que la has colmado de tristezas, de lágrimas y alegrías.
Que he pasado noches recordando tus caricias.
Que me vuelve loco tu cuerpo, la esencia de tu sexo.
No como ni bebo, solo guardo tu recuerdo.
Como niño tonto con juguete nuevo.

Te amo y ni siquiera puedes saberlo,
Lo demuestro día con día, pero no puedes saberlo.
Te amo princesa mía; por ti estoy muriendo.
Pero no me escuchas ni me miras...

Solo estas durmiendo.

L.A.       A.M.P.

martes, 29 de marzo de 2011

Antes de partir

Abre los ojos, solo una vez, antes del amanecer

Ábrelos, mírame, háblame

Solo una vez, antes de no volverte a ver

Regálame un segundo en tus pupilas Y una frase de cariño en tus labios

Regálame un latido y un suspiro

Es poco, es lo único que pido

Abre los ojos y abrázame con fuerza

Es la última noche, y el sol no despierta

Quiero que sea eterno este momento

Este instante en que aun puedo tocarte y que puedo sentirte

No lo volveré a hacer, si aun decides irte

Pero abre los ojos por favor, estoy tan solo sin ti

Regálame un beso, un roce de tus labios

Dime que me quieres, hazlo antes de partir

Abrígame, acércate, no tengas miedo, solo quédate aquí

No te vayas, solo quédate un segundo, cerquita de mi.

Toma mi mano, camina conmigo

Sigamos adelante, si así lo quiere el destino.