Solo por escribir

Es interesante lo que uno hace, cuando no se tiene otra cosa que hacer. No puedo dejar de escribir, y lo comparto con todos ustedes :)

martes, 31 de julio de 2018

Hasta mañana mi amor

Ya llegué mi vida. Sí ya sé, es un poco tarde lo sé; a veces no es fácil estar aquí. Pero, ¡mírate! Te ves hermosa de blanco y tú siempre diciendo que no te favorece. ¡Cómo no te va a favorecer!  Resalta tus ojos cristalinos (esos que nunca me quieren ver). No entiendo el porqué de tu semblante altivo ni tu mirada perdida, siempre me esquivas la mirada con cierto desdén. Pero eso no importa ¿sabes? Porque… tete… te… porque yo te quiero igual. Ya me volvió este tartamudeo.
                Ayer llovió antes de irme y ya no me pude despedir de ti, por lo menos no como es debido. Discúlpame Paquita, tenía que correr; no es agradable dormir con la ropa mojada. ¿Qué no te besé antes de irme? Bueno, bibi… bi…bien lo sabes que es un poco complicado: don Roberto esta siempre al acecho.
─Eres poco cariñoso─ siempre me lo recuerdas, supongo que ahora un poco más ¿Por eso no volteas a verme? No… no… no seas tan dura conmigo, yo vengo todos los días a verte y siempre platicamos por horas. Ya sé lo que dice la gente, no creas que no me doy cuenta. Supongo que tú lo sabes mejor que yo, porque siempre estás aquí y puedes escucharlo todo. Hablan a mi espalda lo sé, pero son mentiras Paquita, no les creas nada. Nada nada nada nadita nada es cierto: tienen envidia. Tú me quieres y ellos no pueden entender lo nuestro. Hace unos días don Roberto me gritó, ¿lo recuerdas?: « ¡Largo de aquí! ¡No te quiero cerca!», repetía una y otra vez, como si sus gritos o este tonto cristal pudieran evitar lo que sentimos.
Ayer pensé en lo que me dijiste, ¿qué? No, no en dejar de golpearme la cabeza, sabes que no puedo evitarlo (como tampoco puedo evitar caminar de lado a lado). Pensé en eso de buscar ayuda. Quieres ayudarme pero nono… no… no puedo hacerlo Paquita: si lo hago tendría que dejarte, y eso yo no podría, no quiero no quiero y ¡no quiero! A mí me gusta estar aquí… me gusta mucho verte… si pudiera tocarte Paquita, si voltearas a verme, si pudieras acariciarme con tu mano marfilada…
─ ¡Vámonos lejos!
─ ¡Qué! ¡¿Y qué haremos?! ¡¿A dón…
─ ¡Vámonos lejos!
─ Paquita entiende, no es tan fa…
─ ¡Vámonos lejos!
─ ¡¡BASTA MALDITA SEA!! ¡CALLATE! ¡CALLATE! ¡callate!... … … …
¿Ves lo que me haces hacer Paquita? Yo no quería gritarte pero me obb…me oblig… me provocas Paquita. ¡Ya viene don Roberto! Me tengo que ir. No te enojes conmigo, mañana vuelvo.
─ ¡Largo de aquí maldito vagabundo, deja de gritarle a mis maniquíes!

Alfredo Martínez Pizano