Solo por escribir

Es interesante lo que uno hace, cuando no se tiene otra cosa que hacer. No puedo dejar de escribir, y lo comparto con todos ustedes :)

martes, 9 de octubre de 2018

Del poema 20


Recostado sobre el pasto, sin que el rocío de la noche mengüe su debilitado amor nostálgico, Pablo observa la inmensidad del cielo impregnado de estrellas. Como en un verso, equipara las rimas con el lejano fulgor celeste. Quiere escribir ese verso, ese triste verso pero no lo hace, aunque podría.

Rodeado de una oscuridad apenas derrotada por el brillo estelar, a Pablo lo atacan recuerdos de un amor pretérito. Todos los recuerdos convergen hacinados: sus ojos, sus besos, los suspiros al oído y la soledad; el sentir sólo un espacio vacío tras su ausencia.

Oye los ruidos de la noche. El susurro del viento se asemeja a ella cuando canta. Cierra los parpados, los aprieta, al abrirlos su mirada intempestiva la busca, no la encuentra pero la busca. Su cuerpo se estremece y se reprocha por haberla perdido; por permitir que comparta con otro, noches como ésta. Como él alguna vez, alguien más disfrutará sus besos, escuchará su voz y tocará su cuerpo.

Con el alma entristecida, se repite que la quiere e intenta convencerse de ella también a él; aunque sea a veces. Derrotado, piensa en ese último verso, ese triste verso que podría escribir a pesar de dolor, a pesar de tan corto amor, y tan largo olvido.



Alfredo Martínez Pizano


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