─Este clima es horrible, no sé cómo la gente se puede llenar de esperanza─ repetía con trémula voz.
En las calles se sentía júbilo por el año venidero. Sabían (o pensaban), que la vida se renueva y que para cada nuevo año hay una nueva oportunidad.
Pero no era así para el gordo Zúñiga. En medio de la algarabía, él solo pensaba en los seis meses de vida que le auguró el médico cinco meses atrás.
Ese invierno será el último para él.
Alfredo Martínez Pizano
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